miércoles, noviembre 05, 2008

La milanesa con papas fritas de la mala educación


-Hola, buen día- digo yo al subir.
-¿Cuánto?- contesta el chofer sin mirar.
-Hola, buen día- repito automáticamente.
-¿Cuánto?- vuelve a decirme el chofer.
El dialogo se repite casi, casi, a diario y dura hasta que alguno de los dos se cansa, generalmente ese soy yo, que termino pidiendo el boleto (muchas veces, ante esa falta de saludo por parte del chofer, decido pedir un boleto de 90 en lugar del de un peso, como si así estuviera remediando todos los holas desperdiciados en ese señor). De todas maneras no es una actitud exclusiva de los choferes de colectivo, podemos encontrar a estos seres que se niegan a ser saludados, o mejor dicho a responder a los saludos, en todas partes, en el trabajo, la universidad, la escuela, la calle, los kioscos (ni hablar de los kioscos) y todo tipo de comercios. La verdad es que por más que lo pienso, no logro comprender el por qué de esta actitud. Supongo que debe ser algo típico de nosotros los porteños, algo así como la milanesa con papas fritas de la mala educación. Es algo así como cuando uno camina por la calle florida y la costumbre es chocar, empujar, pisotear y si hay tiempo, luego pedir permiso. O volviendo al colectivo, tal vez un turista del interior no se haya percatado de esto e ingenuamente al subir al mismo una señora, se levante y le deje el asiento, no mi amigo, no sea zonzo por favor, acá la costumbre es que las señoras van paradas, los nenes van parados y los jóvenes van durmiendo, pero no tengo sueño me puede contestar usted, no se haga problema puede fingir que duerme, o simplemente mirar por la ventanilla.
Parece ser que en esta maldita ciudad la tradición es no mirar al otro, no es solo no saludarlo o no darle el asiento en un colectivo, la tradición parece ser no mirarse, encerrarse en una especie de cajita de cartón. Es la actitud típica de aquellos que día tras día vacían sus bolsillos y tiran en la vereda todo tipo de papeles y basura (total, si todos lo hacen) para luego quejarse cuando sus autos se quedan un día de lluvia por que los desagotes no dan a basto, y ahí arremeten en contra del gobierno de turno, hablando de vergüenzas y todo tipo de argumentos muy ciertos, pero de la culpa de uno ni hablar.
Yo por lo pronto, trato de salir de la cajita de cartón y mirar a ver qué hay afuera, no siempre es lindo, pero vale la pena.

5 comentarios:

Ezequiel dijo...

Yo hago lo mismo, aunque no siempre diciendo "hola, buen día".
Cuando el colectivero es ortiva (que al 87 le sobran ortivas, por ejemplo) siempre pido noventa.

Anónimo dijo...

y yo que cada vez que iba los defendia .. y deciaa ahii aca en bs as los unikos buena onda son los choferes! siempre me indican donde bajarme .. la tarifa ... o ese estilo de cosas .. tal vez fueron casos excepcionales no?
ahora mi pensamiento es un tanto confuso ... que hacer con ellos? los quiero ... no los quiero ? jaja

y esa milanesaa esta terriblee ... acabo de cenar pero kiero unaa!!

pero lo peor de la ciudad es pedir perdon . yo estoy acostumbrada a hacerlo. lo q me da bronca es decir: uhh perdon! y q te miren con cara de: what the fuckk? que acabas de decir

no conocen esa palabra acaso?

besoss genioo!! nos vemos en el verano x mis pagoos!!

... =)

Anónimo dijo...

ahh soy marijoo carajooo!

Anónimo dijo...

Yo sigo comprando el yogur al sr. mayor que atiende el kiosko anexo a la librería lindera a mi oficina, siempre lo saludo al entrar, no contesta, le sonrio mientras le pregunto cuánto es y me devuelve su peor cara de perro, giro y me despido deseándole buen día.
Obviamente, mis deseos no se cumplen, el pobre hombre en seis años no ha tenido nunca un buen día. Ya le llegará. O no.
Momita

GriceL dijo...

Hey!

Muy bueno el blog chiquito...
Soy Jime, la hermana de Palie y quiero que sepas que te leo.
Besos!