domingo, diciembre 21, 2008

Un Baldazo de agua fría a la educación


La escena es la siguiente: último día de clases, despedida a los egresados, calor insoportable, como es costumbre en todas las escuelas de la capital federal, los baldazos de agua no tardaron en aparecer, el problema surgió cuando la rectora Raquel Papalardo, de 32 años de trayectoria en el Mariano Acosta, agarró una manguera y mojó a los chicos, participando del juego, todo término en abrazos entre la Rectora y los estudiantes. Los chicos colgaron el video en la web y desde el gobierno de la ciudad echaron chispas, ¿cómo es posible que Papalardo juegue con los pibes? ¿A dónde quedó la autoridad? Se preguntaban azorados desde el gobierno porteño.
No es la primera vez que salen al cruce de la rectora, en julio hubo una serie de tomas en el Mariano Acosta, reclamándo becas y mejoras edilicias, fiel a su estilo, Papalardo apoyó e incentivó la iniciativa de la protesta estudianil.
En un primer momento el ministro de educación porteño, Mariano Narodowski dijo que ya era un hecho que la rectora no podría seguir ocupando su puesto, pero luego de una conferencia de prensa en la cual miembros del sindicato docente y la comunidad de la escuela, manifestaron su apoyo el ministró debió echarse para atrás y sólo se le abrirá un sumario administrativo.
Se abre de esta manera un nuevo debate en torno a la educación, ¿cae la figura de autoridad de una rectora por jugar con los estudiantes durante una fiesta? ¿la rectora debe permanecer en encerrada en su oficina y sólo salir para reprender a los jóvenes? Desde el ministerio de educación parece ser claro, la rectora, la figura de autoridad, no puede jugar con los chicos, la autoridad está para reprimir, no para apoyar, para castigar, no para entender.
Deberíamos terminar de una vez con la visión del maestro despersonalizado, despreocupado, alejado de los adolescentes. Desde luego, desde la visión del macrismo debe ser muy difícil conciliar las palabras autoridad, juego, respeto, confianza, cariño.
El respeto es algo que se construye día a día, con los pequeños y grandes gestos y que no alcanza sólo con que alguien lo otorgue, la legítima autoridad se construye con el amor, la dedicación y el respeto tanto de un lado como del otro.

2 comentarios:

GriceL dijo...

100% de acuerdo

acordate que Galaburri (GA-LA-BU-RRI), el día del egreso, no nos abría la puerta de la escuela para lavarnos un poco porque teníamos que volver a nuestras casas...

Paco dijo...

Ojalá hubiera tenido una rectora así, nosotros teníamos que pedir una manguera en el edificio de obras sanitarias de enfrente del colegio para lavarnos un poco el uniforme.